martes, 14 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XIV. El vuelo del colibrí

24 Octubre 2012, Miércoles 14:06

             Anoche llovió sobre la playa de Haría, y la brisa es aún más fresca de lo usual para estas alturas de Octubre. La mayoría de los cuerpos descansan semivestidos encima de las toallas, y el mar apenas acoge a un puñado de bañistas. Escucharlo. Sentir el aire salado. Dejarse llevar por los ritmos delicados e imposibles de su silbido. Ver los caracteres despegarse de la memoria, y los gráficos, y las caras, y los problemas, y la incertidumbre… Hallar la insuperable coordinación con el ser amado en la inmovilidad absoluta. Saber de la imperturbabilidad de este momento y reconocer el cumplimiento inesperado de los anhelos en la ausencia de todo, en la quietud de todo lo que no sea un elemento inerte, movido por fuerzas incapaces de ignorar siquiera su presencia. Frenar la ventisca de la acción, interrumpirla, como finalidad de la misma. Reconocer la perfección en la naturaleza fugaz de la pausa y la felicidad en la simple congelación del dolor bajo un sol penetrante. Oxigenarse con el vacío. Hacerse el muerto. Caminar con inesperada tranquilidad sobre la cuchilla ascendente de la nada.
             A unos metros, de repente, estalla el llanto de un niño.

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