martes, 20 de enero de 2015

¡¡¡indignación!!! (y vi). LA LLAVE QUE ABRE LA PAREJA



Resumiendo: En la agamia los celos quedan sustituidos por la indignación, que es una protesta de contenido no limitado a lo sexosentimental.


El funcionamiento de la indignación, al contrario que el de los celos, impide que estos se conviertan en una fuente crónica de sufrimiento y, por supuesto, que fuercen a la exclusividad sexual.


Nuestras expectativas hacia alguien tienen un fundamento real, de modo que es difícil que sufran una grave decepción (el donjuanismo queda completamente desactivado como fuente de celos, pues la expectativa se concreta cuando se conoce la personalidad del don juan o cuando se comprende que no se va a llegar a conocer, pudiendo entonces adaptarse a esta circunstancia). En el caso de que la decepción llegue, nuestras expectativas en la relación son modificadas, con lo que se modifica la relación misma, lo cual, normalmente, ni siquiera tiene por qué implicar cambios destructivos notables.


A la vez, las expectativas no coartan la libertad, dado que son concebidas desde la conciencia de que la libertad es un bien. Aquellas expectativas que limitan en la/el otrx una libertad de la que puede necesitar o querer hacer un uso más importante que el que nosotros hacemos de la limitación son, obviamente, ilegítimas, y nuestro sentimiento de indignación sólo vendrá a señalar que debemos corregir la expectativa.


Éste cambio es clave a la hora de evitar la formación del gamos. Pero la gran pregunta es cómo se aplica esto a un gamos ya formado o, como se expresa en el entorno de los modelos no monógamos, cómo se “abre” la pareja.


Aunque hay que evitar que el gamos llegue a formarse, es evidente que para algunxs es demasiado tarde, y dichas expectativas ya están asumidas e incorporadas de manera estructural a la vida. Hay quien ya vive en un gamos, y lo que necesita es encontrar el modo de salir de él sin que el sufrimiento resulte insoportable.


En ese caso se debe buscar una salida paulatina simultánea. La construcción de soportes emocionales que ofrezcan integración social fuera del gamos debe producirse a un ritmo suficientemente coordinado como para que lo que cada uno pierda de su gamos, es decir, del sentido que le otorga la entrega del otro, sea remplazado por el sentido que le otorgan otros vínculos. A medida que el sexo se incorpore a esta sustitución, la libertad para disociar el ritmo de liberación del gamos será mayor.


Abrir la cerradura del gamos requiere de un movimiento compaginado. Ambxs miembros del gamos deberán girar la llave a la vez, porque ambos parten de una muy particular circunstancia que los implica en lo mismo. Ésa es la única manera de escapar. Cualquier movimiento de iniciativa individual entregará al otro, mientras yo escapo, a los perros de los celos. Aunque seamos nosotrxs los que salgamos mejor parados, los perros serán más grandes y rápidos si los hemos dejado tan bien alimentados. Y nuestra futura libertad dependerá, en gran medida, de que no nos sangren las heridas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El amor es lo único realmente bueno que hubo en mi vida, me hizo soñar.

La vida a fin de cuenta pasa rápido para todo ser vivo , la vida dura muy poco, pero el amor fue lo mejor de mi vida .