miércoles, 1 de enero de 2014

AGAMIA

         
             TEXTO FUNDACIONAL

Llamo “gamos” a la unión o casamiento sobrentendidos inspirados en el matrimonio objetivo y formal. Llamo “relación gámica” a aquélla cuya sustancia es un gamos. El sexo es el sacramento del gamos.

Lo que llamamos “relación de pareja”, “noviazgo” o, simplemente, “relación”, no es otra cosa que una relación gámica. Los términos “compañer@”, “amig@ especial” o “persona especial” son otros tantos sinónimos de “relación gámica”. El uso del concepto “relación” es subordinado por nuestra cultura a la relación gámica. Cualquier otra relación necesita ser especificada para dar a entender correctamente su naturaleza. Necesita además, y por ello, definirse, en primera instancia, en función de la presencia o ausencia de gamos. Se habla de “amistad” o “relación de amistad” allí donde existe una relación inespecífica sin gamos. Se habla de “relación laboral” allí donde hay una relación laboral sin gamos (mientras que, en presencia de gamos, se hablará de “relación con compañer@ de trabaj@”). Se habla de “amante” allí donde existe una relación sexual clandestina, en tanto que el sexo, o sacramento del gamos, es conculcado al evitar el establecimiento de gamos.


La agamia es un modelo de relación consistente en la eliminación del gamos y la relación gámica, mediante la reconsideración y redistribución de los componentes de la relación gámica para su utilización libre en las relaciones. Según la terminología de la agamia, el significado de “relación” se remite a su significado genérico de “vínculo o conexión entre seres”. De manera más o menos estrecha, todos los seres están vinculados. La relación o vínculo entre seres humanos es un término completamente inespecífico con respecto a las características de dicha relación. Cualquier determinación de la naturaleza de una relación deberá ser descrita por añadidura mediante la descripción de dichas características.

La agamia es, por tanto, el abandono del elemento sustancial de la estructura de nuestras relaciones actuales; un modelo diferente y opuesto al sistema monógamo heteronormativo, así como a cualquiera de sus alternativas, todas ellas gámicas.

La agamia es contraria al establecimiento de estándares de relaciones cuyo objetivo sea determinar los comportamientos que a dichos estándares les son propios. Entre esos estándares, la agamia rechaza con especial determinación el modelo de finalidad reproductiva centrado en la actividad sexual llamado “pareja”, y preconizado por la filosofía del amor. La agamia considera las relaciones como fenómenos dinámicos cuyo análisis sólo puede ser descriptivo y circunstancial, y cuyos objetivos sólo se preestablecerán en el entorno de la realización de un bien. La agamia es la evitación activa de que un determinado estereotipo de relación, tradicionalmente llamada “amorosa”, subsuma al resto bajo su patrón. La agamia no establece modelos de relación, y los protocolos que puede generar son siempre manejables y quedan subordinados a su eficacia.

Si bien es sencillo participar de la agamia desde el punto de vista teórico, pues constituye con respecto a las relaciones amorosas una forma de libertad,  a nivel práctico el sistema encauza la vida privada y sexosentimental con tal rigidez que llega a obstaculizar y ocultar las alternativas hasta el punto de que el amor logra mostrarse a sí mismo como posibilidad única. Para ser ágamx y disfrutar de ello es necesario entender el funcionamiento de algunas de las trampas del amor y desactivarlas.

La agamia, que implica una completa transformación de la vida privada y, con ella, de la vida social, se enriquece mediante la reflexión y la experimentación reflexiva, expuesta, como está, al ataque propagandístico del discurso sistémico del amor. Por ello, es útil determinar las líneas principales de su propuesta, cuyas implicaciones se extienden por todos los ámbitos de nuestra cultura:


                1-RECHAZO AL AMOR

                2-RESTABLECIMIENTO DE LA RAZÓN COMO MÁXIMA AUTORIDAD DECISORIA

                3-REINTEGRACIÓN DE LAS RELACIONES AL ÁMBITO DE LA ÉTICA

                4-RECHAZO RADICAL DEL GÉNERO

                5-RECHAZO AL CONCEPTO NATURAL DE BELLEZA. USO DE UN CONCEPTO CULTURAL CONSTRUIBLE DE BELLEZA

                6-SUSTITUCIÓN DE LA SEXUALIDAD POR EL “EROTISMO”

                7-SUSTITUCIÓN DE LOS CELOS POR LA “INDIGNACIÓN”

                8-SUSTITUCIÓN DE LA FAMILIA POR LA “AGRUPACIÓN LIBRE”




27 comentarios:

Emilio Santos Leal dijo...

¿Cual es la formula de crianza de los niños mas prevalente entre los agamos?. ¿Viven con la madre?¿lo cuidanadre, padre y tips alternandose?¿quoen paga los gastos de los niños?. Me interesa mucho la agamis

Celia Rodríguez dijo...

¿Qué diferencia hay entre sexualidad y erotismo?

contraelamor dijo...

La agamia es un modelo recién nacido, de modo que prácticamente carece de experiencia. La propuesta con respecto a la crianza es la de un compromiso previo entre un grupo de personas capaces de cubrir las necesidades del hijo. Dicho grupo no tiene más condiciones a priori que estas necesidades, de modo que puede formarlo cualquier número de personas, siendo éstas de cualquier género y edad. Es recomendable que exista la figura del máximo responsable o responsable último, que no debe necesariamente ser único. La consanguinidad se considera trivial.
El reparto de cada una de las responsabilidades (económica, de cuidados, educativa, etc…) será también pactado, como en un acuerdo de separación.
Hoy no hay una legislación que proteja este tipo de pactos, de modo que la confianza en cada uno de los miembros debe ser muy alta. El responsable último coincide hoy con la figura del tutor, de identidad mucho más rígida que lo que permitiría la agamia.

contraelamor dijo...

La diferencia entre sexualidad y erotismo está explicada, aunque de forma algo prolija, en las entradas con la etiqueta AGAMIA_6 sexo que, además, están aún incompletas.
En vez de resumirlo, intentaré dar una conclusión.
El erotismo, en su forma más aislada, será un arte del placer sensual que, a diferencia de la mayoría de los conocidos hasta ahora (no puedo hacer en esto una valoración universal) no estará aliñado por el morbo, es decir, por el atractivo de la posesión. Esto lo convierte, seguramente, en una actividad muy placentera y también muy trivial. Adquirirá interés a medida que se combine con otro tipo de experiencias a través de las cuales pueda convertirse en vehículo expresivo.
Pero, además, el erotismo, como la sexualidad en el psicoanálisis, es difuso y forma parte de nuestras actividades no expresa o principalmente eróticas. Al desaparecer la barrera entre las relaciones sexuales y no sexuales, el erotismo se diferencia del sexo difuso habitual en que su presencia en estas actividades es consciente y está normalizada.

Anónimo dijo...

Hola. Hace 48 horas que descubrí este blog. Estoy convaleciente y he tenido tiempo para metérmelo completo entre pecho y espalda. Estoy noqueada. Gracias, gracias por tanta lucidez y tanto compromiso con la claridad del discurso y la comunicación.

Enrique dijo...

"2-RESTABLECIMIENTO DE LA RAZÓN COMO MÁXIMA AUTORIDAD DECISORIA"

Hombre, decidir por la razón que tienes ganas de sexo es una contradicción, o tienes ganas o no las tienes pero decides por la razón realizar un acto sexual con alguna finalidad, y la única finalidad por la que se puede realizar el acto sexual puramente por la razón, no por la emoción o las ganas, es la reproducción, cosa que explícitamente se rechaza en el texto precedente.

"4-RECHAZO RADICAL DEL GÉNERO"

Unido a lo anterior significa que te debe dar igual con mujeres que con hombres, y si la razón decide entonces será con los mas fáciles, lo cual es una razón.

"5-RECHAZO AL CONCEPTO NATURAL DE BELLEZA. USO DE UN CONCEPTO CULTURAL CONSTRUIBLE DE BELLEZA"

Es decir, que no te tienen que gustar quienes que te gustan, quienes veas guapas/guapos, sino que te tienes que plantear primero qué modelo de belleza construyes, y supongo que ha de ser con base en la razón, pero la belleza no es del ámbito de la razón.

Veo el planteamiento general incoherente, por tanto.

contraelamor dijo...

Muchas gracias a ti por un comentario tan amable. Espero que pronto lleguen, además, tus críticas, experiencias y propuestas, ya sea aquí o en Facebook.
Suerte con la recuperación.
En cuanto al comentario de Enrique, intentaré responder punto por punto.
Tienes razón al decir que la razón no decide las ganas. Lo que sí decide la razón es qué hacer con ellas, es decir, si aquello de lo que tienes ganas merece ser hecho o no. La razón puede, además, educar esas ganas comprendiéndolas de modo que cada vez resulte más coherente, más ético, aquello de lo que se tiene ganas.
Como razón para decidir realizar una actividad sexual o erótica “sin ganas” no existe únicamente la reproducción. En realidad, una actividad de esta naturaleza es, habitualmente, de fácil realización, de modo que casi cualquier razón mínimamente buena puede desencadenarla (hacer un favor, por ejemplo, o investigar).
No entiendo muy bien en qué consiste el razonamiento que expones sobre el punto cuatro. Sólo objetaré que la facilidad, la accesibilidad, es sólo una de las razones posibles para elegir con quién, o con quiénes, o con qué, realizas la actividad erótica. Efectivamente, debe dar igual un hombre que una mujer, siempre que la actitud de ambos sea igual. Dicha actitud, sin embargo, suele aparecer notablemente condicionada por la educación de género.
Con respecto al razonamiento referido al punto cinco, sólo es necesario justificar que la belleza sí pertenece al ámbito de la razón, como ya se insinuaba en la primera contrarréplica. Esto es así debido a que la motivación evoluciona con la experiencia, es decir, se construye con el aprendizaje. Aprender qué es satisfactorio es generar expectativa de satisfacción y, por tanto, atribuir atractivo. Cuando interiorizamos que un determinado aspecto físico es eficaz para una determinada función, pasamos inmediatamente a considerarlo hermoso dentro del marco de esa función. Si pensamos que el modelo de belleza mediático es canon de hermosura es simplemente porque hemos interiorizado que es la fuente máxima de satisfacción sexual que, a su vez, es consecuencia de la realización personal que el poseerlo proporciona. Constituye, por lo tanto, una profecía autocumplida en la que los medios dan el enunciado y nosotros lo repetimos y lo constatamos más tarde, todo ello vivido desde una falsa conciencia de libertad estética. Una experiencia repetida de trato sexual o erótico con este modelo físico desvanecería su atractivo a través del aprendizaje. Pero, obviamente, los modelos no están para ser poseídos, sino sólo para ser deseados.
Muchas gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

Desde el punto de vista legal es un problema lo de la crianza de los niños. La ley no se aviene pactos extrajudiciales y la desaparición o muerte del tutor dejaría desamparado al menor. Aunque viendo cómo son algunos padre, también están desamparados con ellos...

V dijo...

Saludos,

He llegado hasta tu página por casualidad, no he podido dejar de leer todo lo publicado hasta ahora y quería felicitarte porque tus textos me parecen brillantes y revolucionarios. Los razonamientos son espectaculares. No encuentro fisuras (aunque las buscaré, como medio para razonar las mías). Tu lenguaje es preciso: no ha lugar malinterpretar tu discurso.
Otra cosa muy distinta -a la vista está, en algunos comentarios- será atrevernos a mirar en ese espejo que desnuda nuestra idea de nosotros mismos (esos "YO", que creemos "únicos", "especiales", "diferentes"), atrevernos a elegir "la pastilla" que despierta. Tu tesis es cristalina: si nos aplicamos a pensar que la tarea de escribir nuestras propias reglas (de-construir el amor, aplicar parámetros de Justicia para gestionar nuestros senti-mientos) no puede ser más dolorosa que la inercia impuesta, al menos habrá lucha y esperanza. Pura política. De la verdadera.

Tal vez me equivoco pero oigo el eco de Agustín García Calvo. En cualquier caso, me permito apuntar sus libros y también "El origen de la familia, la propiedad privada y el estado", de Engels, para esta biblioteca pública, y de paso rogarte, más que sugerirte, que la inaugures en forma de sección -o como y cuando te parezca oportuno-, por el bien de la salud mental de todos nosotros.

: )

Enhorabuena otra vez y gracias por el regalo,

Anónimo dijo...

La verdad q resto hace agua x todos lados. la crianza de los niños esta muy bien regulada y hay figuras XA esos casos excepcionales, ej: tutela automática o acogida. Sobre el amor y la razón , es un cliché irracional, ni se debe uno dejar morir x amor ,ni ser un ordenador, no tiene nada de malo seguir el amor y sus dictados ( a fin de cuentas es química q tu cuerpo produce y no todo el mundo tiene ese efecto sobre ti, es decir, q segregues esas sustancias ) . Sobre el genero y la belleza parece q ni tiene opinión las personas , ni capacidad XA evolucionar , no t gusta , ni valoras todo de igual forma no diferentes momentos. Me parece bastante malos estos puntos y parece q los dicta una persona con muchos complejos. No mires a los demás, piensa q quieres y deseas tu. Eso t hará feliz, que puedes equivocarte.....todo el mundo lo hace, lo bueno es q aprenderás de ello

contraelamor dijo...

Con respecto a la relación con la legalidad en la crianza, quiero decir que uno de los objetivos, no ya de la agamia, sino del progresismo social, debería ser que el sistema dejara de encauzar la descendencia a través de la consanguinidad, que es una de las formas más poderosas de implantar en nuestro preconsciente la idea de que no hay forma de escapar de la pareja. Si os ejercitáis en la discusión sobre los presupuestos de la agamia veréis que gran parte de las argumentaciones en su contra acaban desviadas a una justificación a posteriori del amor: sin amor no se pueden tener hijos.
V, te agradezco enormemente tu comentario y tomo buena nota de la propuesta. Desde el principio parecía lo más lógico ofrecer una lista de libros o documentos y no encontraba el formato adecuado. Sin embargo, ha sido suficiente la motivación generada por un comentario elogioso para hacerme encontrar una fórmula que creo que puede resultar interesante, y que pondré en práctica lo antes posible.
Creo que el texto de Engels es imprescindible. En cuanto a García Calvo, te diré que, aunque su texto sobre el amor lleva el título de este blog, nunca he sentido que lo plagiara (sé, por supuesto, que no me estás acusando de ello) al utilizarlo, porque lo cuento entre la nómina de los traidores (dicho esto con cariño) al cambio. En él y en otros autores como Riceour y, sobre todo, Bourdieu, he encontrado que lo que parecía conducir a una crítica al amor acababa siendo, por un súbito giro, no ya argumentativo, sino directamente actitudinal, un panegírico, que me ha sonado siempre a concesión a la pareja propia y privada del autor. Entiendo que estas actitudes son fiel reflejo de que el amor mueve unos hilos de poder muy particulares y francamente difíciles de localizar en el punto de mira: los de la estabilidad de la estructura afectiva privada generada en torno a la pareja.
Efectivamente, debemos ser conscientes de que simpatizar con la agamia nos acerca a una vida sin pareja. Precisamente por esto, considero de la máxima importancia la consciencia que manifiestas sobre la infelicidad que proporciona la pareja. Siendo conscientes de ella seremos capaces de imaginar cómo ser más felices fuera de ella.
En cuanto al último comentario, no estoy seguro de llegar a descifrar el significado exacto del texto. Entiendo que las figuras de tutela a las que te refieres no son las adecuadas para la agamia, sino más bien las utilizadas para resolver situaciones de desprotección, aunque afirmo esto sin el suficiente conocimiento.
Las razones que aduces para justificar el dejarse llevar por el amor son inconsistentes pero, sobre todo, no contra-argumentan los análisis realizaros en el blog, de modo que debo remitirme a ellos. Algo similar sucede con la defensa del género y la belleza tradicional. Baste recordar que ni el amor, ni el género, ni la belleza, pueden ser tratados hoy día como sistemas ideológicos eficaces. Partir de la premisa de que deben permanecer intactos y somos las personas, a título individual, quienes debemos lograr la adaptación a ellos, implica ignorar una cantidad tal de sufrimiento y discriminación, que resulta inmoral el atribuirla a errores individuales.
En cuanto a los argumentos ad hominem o ad personam, sólo es necesario recordar que son completamente irrelevantes. Son las ideas las que debe ser discutido, no las personas que las expresan.

Hermes Solenzol dijo...

El diferenciar entre la razón y las emociones (el amor es una emoción, así como lo es la percepción de la belleza) contradice los descubrimientos de la neurociencia. Lee, por ejemplo, los libros de Antonio Damasio o Richard Davidson. Razón y emoción se mezclan de forma inseparable en el córtex frontal, el córtex del cíngulo anterior y la ínsula. Además, el amor es quizás la más importante de las emociones positivas elaboradas por el cortex frontal izquierdo, cuya actividad es imprescindible para la salud mental y física (Davidson). Partiendo de esas bases, me parece que todo tu tinglado se viene abajo. La mejor respuesta contra la construcción opresiva de la pareja es el poliamor, que está basado, como lo dice la palabra, en el amor.

contraelamor dijo...

Me alegro de recibir este comentario, porque considero que trata una cuestión clave.
No porque sea clave localizar las zonas del cerebro donde se forman las emociones, o si éstas la comparten con alguna otra función, sino porque los argumentos pseudocientíficos forman parte del ruido ideológico de cuyo caos acaba aflorando sólo la propaganda del sistema.
El discurso sobre las relaciones desarrollado por la neurociencia es mayoritariamente pseudocientífico porque las relaciones no son un tema propio de la neurociencia.
Así de sencillo.
Las relaciones son acciones humanas realizadas en un contexto privado. Las disciplinas que les corresponden son la ética y la psicología. Como, además, se dice en este blog que el amor es un producto sociocultural, entonces la sociología también desempeña un papel fundamental.
La neurobiología, como disciplina íntimamente relacionada con la psicología, se encuentra en el siguiente nivel de proximidad. En términos coloquiales diríamos que tiene voz, pero no voto. Es importante tenerla en cuenta, y sus aportaciones pueden ayudar a esclarecer puntos particulares. Pero teorizar desde la neurobiología, como desde cualquier disciplina a la que no corresponda el hecho sobre el que se teoriza, se llama “reduccionismo”.
El reduccionismo (la “reducción” de un hecho a uno sólo de sus aspectos o componentes), especialmente aquél que llamamos “científico” porque retrotrae la explicación de los hechos desde disciplinas humanísticas a otras más elementales y puras, presenta varias ventajas para el control ideológico del sistema. En primer lugar, desplaza la verdad a un territorio de más difícil compresión y cuya investigación requiere de altos presupuestos, es decir, instituye una nueva casta sacerdotal que posee la exclusividad del contacto directo con los dioses. No es casual la tendencia de estos pseudocientíficos (y los llamo así porque su celebridad es en calidad de ello) a intimar con discursos y autoridades religiosas.
En segundo lugar, desplaza la verdad a un territorio equivocado, que facilita el extravío y la desmotivación del fiel, incapaz de distinguir entre autoridades y pseudo-autoridades intelectuales.
Por último, y dado que la pseudociencia desplaza el lugar de su discurso y habla desde el desconocimiento, la nueva casta sacerdotal instituida es mucho más dúctil a las necesidades ideológicas del sistema. El pseudocientífico que no vendería una escoba hablando del hipotálamo, atesta las estanterías si su libro se llama “la verdadera felicidad”, por decir algo. En este salto de aquello en lo que es una autoridad a aquello sobre lo que no sabe más que cualquier lego, se ha vendido a las exigencias comerciales del sistema, de modo que lo que realmente hace es poner sus investigaciones al servicio de la propaganda.
La neurobiología, hoy por hoy, es la peste de la propaganda del amor; su ruido ideológico por antonomasia. Tratar el tema de las relaciones suele significar empezar barriendo los innumerables prejuicios neurobiológicos diseminados en nuestra cultura hasta establecer un terreno despejado y racional del que partir. Hablar de las relaciones en función de la actividad neuronal es tan ineficaz como hablar de ecosistemas en función de la teoría atómica, por poner un ejemplo algo exagerado. En este blog apareció ya una entrada tratando unos documentales infectos emitidos en La Noche Temática de La 2.
Eso no significa que los autores que mencionas no hayan hecho investigaciones honestas, e incluso interesantes, por lo que te agradezco la reseña. Pero carecen de autoridad para teorizar sobre las relaciones como hecho completo.
La mayoría, además, son conscientes de ello, y la extrapolación de sus tesis no suele tomarse en serio dentro de las comunidades científicas.
Sabrás, por cierto, que argumentos parecidos a los que utilizas para demostrar pseudocintíficamente la ideoneidad biológica del poliamor son utilizados también por la monogamia.
Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Y qué hay del vínculo biológico entre madre e hijo...por ejemplo la lactancia como un continuum fisiológico?



contraelamor dijo...

Ignoro en qué medida existe ese vínculo. Debe de existir, claro, porque la gestación es hasta hoy inevitable, y debe de tener un límite, porque existe también la adopción, cuyo trauma clave es la conciencia de ilegitimidad, es decir, de condena social, no la ruptura del vínculo.
Si la lactancia es imprescindible, y en la medida en que lo sea, debe pasar a formar parte de las circunstancias a las que debe adaptarse la tutoría libre propuesta por la agamia. En el más implicado de los casos, una madre actúa como tutora principal durante los primeros meses, o incluso años, de vida, para pasar poco a poco a una tutoría secundaria. En el más distanciado, la madre actúa como ama de leche, sin fomentar más allá de lo imprescindible el crecimiento del vínculo con el hijo.
Gracias por el comentario.

Cristina Lago dijo...

Demasiado radical para mí, yo defiendo a la pareja como opción de vida, si bien es cierto que abogo por la pareja sin apegos tóxicos y sin falacias románticas, pero eso sí, siempre el amor, sea a quien sea, es una capacidad asombrosa que es preciso tanto cultivar como aprender.

De la filosofía agámica me quedo sobre todo con el punto 6. De hecho, lo tengo tratado también en mi página http://locosdeamor.org/2014/01/14/la-diferencia-entre-porno-y-erotismo/

No sé si tienes en alguna parte desarrollados los otros puntos de la agamia que enumeras. A priori, yo entiendo esto "REINTEGRACIÓN DE LAS RELACIONES AL ÁMBITO DE LA ÉTICA" como "restringir las relaciones a una zona de seguridad en la que no puedan hacerme daño".

(indícame si lo he interpretado mal).

Craso error. La vida, como decía el gran Rumi, es una posada y en ella entran tanto los invitados positivos como los invitados negativos y todos ellos tienen algo que enseñar. Si en la vida jamás saliésemos de la zona de seguridad, seríamos eternamente infantiles, incapaces de lidiar con el dolor y la frustración y por tanto, incapaces de alcanzar lo que es un sistema de relaciones equilibradas y valientes con los demás.

A favor del amor ¡siempre! y de la vida, y del dolor, y de la alegría, y del placer y de la tristeza...todos tienen su sentido y su razón de ser :)

¡Saludos y nos leemos!







contraelamor dijo...

No sé qué es el amor sin apegos tóxicos y sin falacias románticas. Como las “nuevas masculinidades”, el amor no romántico se define siempre en negativo, es decir, mediante cirugía sobre sus defectos. Pero el amor es un subsistema ideológico íntimamente imbricado en servir al patriarcado, al capitalismo como sistema, y a la clase dirigente. No se puede amar y no ser posesivo, pues el amor entusiasma debido al valor que concede a la posesión de la persona amada. Sin dicha posesión, el entusiasmo desaparece y el amor se convierte en un sentimiento tibio y sin relevancia para nuestra manera de entender la vida.
De todos modos, si existe esa definición positiva de otro tipo de amor, estaré encantado de conocerla.
Debo negar, en cualquier caso, la idea de amor como “capacidad”. Qué sea el amor o a qué categoría pertenezca, requiere de cierto desarrollo dado que (como digo aquí: http://www.contraelamor.com/2014/01/juicio-al-amor-primer-testigo-sr-amor-i.html) el amor se presenta a sí mismo bajo una catalogación contradictoria. Debemos recordar que, si nos quedamos sólo con una de esas categorías, ya estamos posicionándonos contra el propio discurso del amor.
En cuanto al punto 3, estoy de acuerdo contigo. Pero no es eso lo que defiende la agamia. Por “reintegración de las relaciones al ámbito de la ética” quiero decir extensión de la reflexión ética y el juicio moral también al ámbito de las relaciones, profundamente inmoral porque así exige que lo sea la filosofía del amor, supuestamente por encima de toda moral.
Gracias por la visita.

Luz dijo...

Hola, me gustan bastantes puntos de esto, hay otros que no me terminan de convencer... Uno era lo de la razón por encima de todo, pero he tenido últimamente una experiencia con una persona que casi no conocía pero por la que estaba sintiendo muy intensamente, y la razón me ha ayudado a mantener los pies en el suelo y a la vez disfrutar de la experiencia...
Asi que no era tan descabellado, solo que choca mucho...
No creo que sea capaz en este momento de renunciar a todo lo que conlleva el gamos, ya que estoy inmersa en el proceso de abrir mi relación abierta con mi pareja, vuestras reflexiones sobre los celos, la sexualidad... creo que me van a ayudar mucho, gracias!

contraelamor dijo...

“La razón por encima de todo”, o “restablecimiento de la razón como máxima autoridad decisoria” es el patito feo de la agamia.
Parece que se estuviera proponiendo algo así como la renuncia a cualquier fuente de emoción y, por lo tanto, de placer. Como todo es razón, todo es, en el fondo aburrido. ¡Más vale equivocarse y, al menos, vivir con intensidad!
Éste es el dogma clave de la ideología del amor: “déjate llevar por el corazón”.
Sin embargo, cualquiera que se plantee con un mínimo de objetividad a dónde le lleva el corazón descubrirá que, lejos de actuar según una supuesta espontaneidad desinteresada, el amor tiene muy definida la senda por la que pretende conducirnos. Y en ella, además, no prevalece, precisamente, el placer.
La más elemental inteligencia emocional hace un uso racional de las emociones para obtener de ellas lo mejor que éstas ofrezcan que, por supuesto, no proviene de su exacerbación suicida.
Exactamente lo que ha hecho Luz que, frente al amor, ha optado por el sentido común.

Cristina Lago dijo...

Hola de nuevo! Te respondo a tu último comentario. El "amor libre de apegos tóxicos y sin falacias románticas" significa simplemente el amor sin dependencia. Sin dependencia significa que ambos individuos se provean de su propia felicidad, se llenen sus propios vacíos y como dice la frase "se necesiten porque se amen, no se amen porque se necesiten".

No es muy distinto de lo que tú propones en la agamia, pero sí apostando por la pareja, eso sí, en vínculos sanos entre personas plenas con una buena autoestima.

Anónimo dijo...

Gente, el deconstructivismo ya lo dabamos por pasao de moda ¿no?

Fernando Unzu dijo...

Muchas gracias por tus reflexiones. Está claro que has meditado muchísimo sobre las relaciones humanas y sus implicaciones éticas, pero no estoy de acuerdo en separar lo racional o reflexivo y lo emocional. Ambas cosas son producto de nuestro propio cuerpo (a no ser que creamos en algo espiritual...) y no veo la razón por la cual habría de prevalecer una sobre otra. Esta dualidad es la que subyace en toda manifestación humana. Unas veces florece y otras estalla.
Podemos llamarle el Bien y el Mal, el Ying y el Yang, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde o como cualquiera de los millones de afloramientos que esta supuesta "contradicción" ha generado a lo largo de la historia, pero es por su propia naturaleza indisociable. Es "la condición humana" que puede observarse en cualquier ámbito a cualquier hora, cualquier día.
De todas maneras es de agradecer cualquier intento de buscar el equilibrio entre estas dos fuerzas que alternativamente nos dominan. Probablemente encontrar un equilibrio eficaz para uno no será visto de igual forma por ojo ajeno y conservar ese equilibrio será un duro ejercicio de funanbulismo filosófico parecido a mantener una silla sobre una sola pata. En el mejor de los casos admiraremos la grácil postura ética adoptada por nuestro interlocutor sin poder adoptarla completamente porque nuestro "centro de gravedad ético" no estará exactamente en la misma posición que el suyo.
Creo que cualquier razonamiento filosófico es más una dirección que un lugar objetivo donde llegar y que deberíamos transitar por los diferentes paisajes que se nos presentan sin prejuicios ni dogmatismos (si esto es posible). En principio, la agamia parece un paisaje digno de ser transitado.

Anónimo dijo...

Pienso que este discurso agamico es una fórmula más para complicarnos la vida de por si sola ya complicada. ¿Otra nueva idea para enfrentarnos entre nosotros. ...? Nos olvidamos muy a menudo de nuestra naturaleza en aras de nuestra mente superior a la del resto de los animales con los que compartimos habitat. Ganas de complicar las cosas sencillas. El amor existe igual que el miedo, su contrario y realmente son el contrapunto del resto de las emociones. Y no son solo exclusivas de los humanos.
N.R.G

Pak Gon dijo...

¿De quién es la ilustración?
saludos

contraelamor dijo...

mía.
se nota en la altura arbitraria de los codos de los cardiocéfalos.

pau clau dijo...

Cuando hablas de razón como autoridad de decisión, en base a que trabajará la razón? Según lo que entiendo, se refiere a razón en cuanto a lógica, o nada que ver? Bueno si es así, me queda un vacío, porque toda lógica se usa para un fin, nunca está dada sola. Para que se utilizará esa razón? O razón abarca más que lógica.

Dori dijo...

Dori:
la lectura me ha hecho pensar en la anarquia relacional que algunos promulgan desde el Polyamor, y yo, como practicante swinger, aprendiz de libertades y poco dada a rasgarme las vestiduras por pequeñezes, no acabo de entender lo de rechazar el amor. Salvo que por amor os esteis refiriendo al "amor romántico" socialmente inoculado. ¿es así?