lunes, 27 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XXVII. gestión responsable del crédito



23 Mayo 2013, Lunes 18:35

             Álvaro y Raquel acaban de terminar de follar.
             Los dos se han corrido satisfactoriamente, abrazados, como a ellos les gusta. Primero ella, después él, luego ella de nuevo con un poco de ayuda, y después han quedado juntos aún un rato. Sus cuerpos han aprendido esta pauta, la expectativa del placer fácilmente accesible los predispone al entendimiento siempre que no se interponga un obstáculo perturbador. Saben que antes no era tan fácil, y saben que no lo sería con otra persona. Es la ventaja que les proporciona la duración de su vínculo. Un fruto de su amor que pueden recoger en su renacida madurez cada dos o tres días. Su sabor a placer cultivado les ha hecho olvidar  el imprevisible, agrio, excitante y ponzoñoso sexo de sus primeras veces. Recuerdan que, en algún momento, aquél fue llamado bueno, que llegó a considerarse inolvidable y entienden que éste, bueno o inolvidable también, debe de ser el mismo. La idea de que están empezando algo nuevo contribuye a ocultar la contradicción.
-No he disfrutado con nadie tanto como contigo.
-¿Eso es verdad?
-Te lo prometo.
-Yo tampoco.
-¡Qué bien nos entendemos en la cama!
-¡Qué bien nos entendemos en todo!
-Somos tontos.
-Es verdad
-Pero ya no lo vamos a ser más.
-No. Ahora estamos preparados. Tenemos un plan, ¿verdad?
-Claro. Cuando nos ponemos lo resolvemos todo.
-Podemos con todo.
-Quiero estar mucho tiempo junto a ti. Que hagamos muchas cosas juntos.
-¡Mi amor…!
-¿Qué vamos a hacer hoy?
-Nada. Estar así. Abrazados. Sin separarnos absolutamente para nada.

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