lunes, 20 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XX. El alimento del alma


17 Febrero 2012, Domingo 01:15

“¡Si nos han dado la clave! Ahora sólo tenemos que aplicarla. Nosotras, como Mariano. ¡Saneando! ¿Qué se nos hace largo el día? Pues lo recortamos. Con dos horitas, para comer y cenar, hay bastante. Mira cómo se ríe la parejita. Vosotros ya habéis empezado a recortar, ¿verdad? ¿Hoy qué tenéis? Casual day, ¿no? Haciendo equipo. Para no olvidar las caras”. La pareja ríe azorada. “¿Qué nos cansan las visitas a la familia? ¡Recortamos! Con felicitar el cumpleaños a la suegra, suficiente, ¡y por Facebook! ¿Qué se nos viene abajo en la cama? ¿¡Personal desmotivado!? ¡Ahí hay muchas opciones! Renovación de plantilla”. Risas entre el público. “Externalización de servicios”. Carcajadas. “¡Noooo! ¡Es broma! Hay una línea roja que nunca cruzaremos, ¿verdad? Bueno, que conste que lo nuestro formaría parte de un plan de empleo sin ánimo de lucro. Es que tenemos sensibilidad social. ¿O no habéis visto cómo está una discoteca a las cuatro de la mañana de desempleados? Esa gente te trabaja. ¡Vaya si te trabaja!”
“Y ya está. Os llamáis una vez a la semana, os veis una vez al mes y folláis el día de vuestro santo. Chicas, no será una vida de opulencia, pero nadie os
podrá decir que estáis teniendo novio por encima de vuestras posibilidades”.
El público ríe y aplaude. Raquel y Álvaro se miran sonrientes, con los ojos medio llorosos por las carcajadas. “Voy al baño”, dice ella cogiendo el bolso. Él da un último trago a su copa. Cuando Raquel ha desaparecido completamente por el pasillo de los aseos, Álvaro introduce la mano en el bolsillo, saca el móvil y se dirige directamente al whatsaap.

domingo, 19 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XIX. Mantener la llama encendida



7 Febrero 2012 Jueves 14:43

Raquel y Álvaro terminan la comida en su restaurante fetiche, el buffet Nikkei de la calle Derría. En el plato de verdura a la plancha que ha confeccionado Raquel quedan aún cinco coles de Bruselas. Álvaro alarga el brazo y pincha una con su tenedor. Raquel levanta la mirada y dice: “Si querías coles, ¿por qué no has cogido?”

historia de amor: desglose por indicadores. XX. El alimento del alma

sábado, 18 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XVIII. Conoce tu lugar


26 Enero 2013, Lunes 19:12

Ehlin acaba de abandonar la habitación que alquilaba en casa de Raquel. Apenas hace falta ordenar nada, ni siquiera barrer. Ha sido siempre muy limpia y respetuosa, y así ha vuelto a quedar de manifiesto en su forma de irse. A decir verdad, ha sido buena compañera en todos los sentidos. Raquel echará de menos una presencia tan discreta y agradable, tan armoniosa. No es la primera vez que le pasa. Cada compañera de piso no llega a ser una amiga, pero está claro que compartir su casa ha constituido una experiencia enriquecedora de la que ha obtenido un balance muy positivo.

Raquel se queda en el marco de la puerta, observando la habitación. No resulta demasiado grande, pero eso es porque no está pensada para contener una cama. Si fuera un simple estudio, con un mueble para algunos libros, podría tener un escritorio amplio y confortable. Se quitaría también la mesilla y, seguramente, la cómoda, porque ella aún tiene perdidos por la casa algunos cajones vacíos. Además, haciendo vida en el salón, el espacio no tiene por qué cansar y resultar opresivo. Y hay que tener en cuenta que se trata de una casa provisional, de soltera…

Cuando sale de su ensoñación no lo hace con un sobresalto o con una sonrisa, sino borrando otra imperceptible que se había dibujado en su rostro. Se vuelve cadenciosa hacia el sofá, se sienta con el portátil sobre las piernas, introduce su usuario en la página de alquiler de habitaciones y pulsa “renovar anuncio”. Su mirada se pierde en la aburrida página de aceptación, esta vez sin que su imaginación logre despegar un palmo de la pantalla.

viernes, 17 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XVII. Mirar hacia delante


31 Diciembre 2012 Lunes 23:56

El vestido de Raquel es demasiado corto para no llevar otra cosa encima mientras espera en el balcón, pero parece que es la única prima que no ha olvidado el descuido del año pasado, y no quiere tener que malcomerse las uvas otra vez. Este año la Navidad ha llegado fría y áspera, y Raquel aguarda con ansiedad volver al cobijo de la casa. Cuando por fin sus primas ocupan los dos lados del estrecho espacio exterior, ya está completa y definitivamente aterida. Sabe que han llegado, pero el tenue calor que puede prestarle su sola presencia no alcanza para restituir el bienestar.

La duodécima uva arrastra al trámite colectivo de la melancolía. Las tres primas se miran como si hubieran estado todo el año compartiendo sus penas y alegrías, como si cada una supiera todo lo que el final del periodo evoca en cada una de las otras. De pronto, el embrujo se extingue y las tres rompen a una en efusión de besos, abrazos y felicitaciones. Raquel vuelve a adelantarse y entra la primera. Conteniendo la exultante alegría besa a sus padres y familiares. Cuando llega a Álvaro se sienta sobre sus piernas y lo abraza durante más de un minuto. Él envuelve ávidamente el cuerpo de ella con sus brazos, rompiendo la maraña de lazos familiares que se han formado a su alrededor y liberándola sólo para él. La cabeza de ella, que se había hundido en su cuello, se yergue ligeramente para acercarle la boca al oído.
-Felicidades también por lo otro, mi amor.
-¿Por qué?
-Por lo nuestro. Ya es día uno.
-Sí, bueno....
-¡Cinco meses desde nuestro día de los correos mágicos! ¡Llevamos cinco meses juntos!
-No llevamos cinco meses juntos.
-¡Álvaro!
-Hay que descontar la separación…
-Álvaro, ¿otra vez?
-Es verdad.
-Pero si casi no fue nada…
-Pero lo que sea hay que descontarlo.
-¡Pero si fue poquísimo!
-Pues poquísimo.
-¡Pero si no fue ni un día!
-Entonces nosotros nos felicitamos mañana por la mañana.
-Vale.

             Raquel vuelve a incorporarse e imposta su sonrisa de Nochevieja familiar.

jueves, 16 de agosto de 2012