domingo, 25 de octubre de 2020

10 DIFERENCIAS ENTRE MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO, ALTERNATIVAS ÉTICAS Y AGAMIA

 

Las no monogamias éticas ofrecen una respuesta contundente a los mitos del amor romántico. O al menos eso parece hasta que esa respuesta es comparada con la de la agamia. Es entonces cuando descubrimos que monogamia en serie (o secuencial), poliamor o anarquía relacional, así como el paraguas completo de las llamadas relaciones abiertas o relaciones sin etiquetas son una tierra de nadie entre la tradición patriarcal y una transformación relacional con verdadero contenido.


Hace unos días posteé en algunas de mis redes esta imagen. Como dije entonces es una modificación de otra previa que circulaba con éxito, especialmente entre las comunidades relacionalmente no normativas. En ella figuraban solo las dos columnas de la izquierda, en las que las llamadas “alternativas éticas” dan respuesta a los mitos del amor romántico. Yo añadí la agamia a ambas.

Creo que algunas de las ideas que pretendía transmitir con la modificación saltan a la vista. También creo que otras no tanto, porque la fórmula empleada es visualmente potente pero obliga a sintetizar muchísimo el mensaje. Escribo este post porque creo que merece la pena desplegar la comparación plenamente. Estoy seguro de que dentro de un par de párrafos, a más tardar, vais a estar de acuerdo conmigo.

He dicho muchas veces (en Agamia. Día uno es donde más desarrollado lo podéis encontrar), y me quedan muchas más, que el amor romántico no es otra cosa que la moral de la monogamia indisoluble,  y que la revolucionaria crítica al amor romántico no llega más que a sustituirla por la de la monogamia secuencial, dando pie, un poquito, a asomarse a las no monogamias éticas (poliamor, anarquía relacional…). Entre la monogamia secuencial y las no monogamias éticas la distancia, por tanto, es fácilmente salvable, lo que se aprecia aquí en que ambas propuestas acaban encontrando acomodo en la segunda columna. Para que esa columna pueda presentarse como una transformación significativa debe oponerse, por tanto, a la más antigua y obsoleta de nuestras morales relacionales, todavía vigente, pero ya manifiestamente apolillada. En cambio, entre una convencional sucesión de parejas y, por ejemplo, la vanguardista anarquía relacional, los principios morales pueden compartirse sin apenas conflicto.

Veremos que, al comparar estos principios con los de la agamia no solo se produce siempre un nuevo salto significativo, sino que a veces la distancia recorrida es tan grande que, por comparación, amor romántico y alternativas éticas quedan casi confundidas. Por eso nos da este gráfico una estupenda oportunidad para entender hasta qué punto la agamia dista de otras alternativas a la monogamia o, por decirlo en términos más políticos, hasta qué punto las alternativas éticas no son otra cosa que una reforma, casi una respuesta obligada, evolutiva, a la transformación sociocultural en la que las victorias feministas van siendo acompañadas  también de derrotas ante el capitalismo patriarcal.


1. MEDIA NARANJA – SOLO ME VALGO. ELIJO COMPARTIR – ANIMAL POLÍTICO

Seguramente sea en este primer punto en el que mejor se refleja lo que indicaba en la introducción.

Es llamativo que una propuesta con aspiraciones transformadoras haga suya una idea tan neoliberalmente individualista como la de que nos valemos solxs. Pero no se trata ya de lo evidentemente falsa que es esa afirmación. Lo verdaderamente chocante es hasta dónde la simple descripción de la actualidad relacional, compuesta forzosamente por una sucesión de periodos en pareja y periodos sin pareja, coincide con la propuesta de las alternativas éticas. Como en toda reforma conservadora vemos que el lenguaje incendiario tiene como función distraer de la ausencia de cambio profundo.


2. EMPAREJADÍSIMOS – ESPERA, ¿ESO LO HE DECIDIDO YO? – LA PAREJA ES SOMETIMIENTO PATRIARCAL

Que la pareja es una institución creada por el patriarcado para el control de las mujeres no merece discusión. Solo cabe valorar en qué medida esa pareja es nuestra pareja. La respuesta desde la agamia es que el marco moral ha sufrido ciertas modificaciones pero la estructura, la forma de la pareja, aquello en lo que ella consiste, está intacta, y la estructura es la materialización del marco moral previo. La pareja es la herencia que nos queda del sometimiento patriarcal y, mientras exista la pareja, el sometimiento patriarcal estará entre nosotrxs.

En este punto vemos uno de esos cambios verdaderamente radicales que convierten al amor romántico y las alternativas éticas en dos momentos de lo mismo. El verdadero paso de una sociedad esclavista a una que no lo es no consiste en que algunas personas dejen de ser esclavas, sino en que la esclavitud sea abolida.


3. MONÓGAMXS – MEJOR LO HABLAMOS – NO APROPIACIÓN SEXUAL

Lejos queda ya el tiempo en el que el poliamor denunciaba abiertamente la monogamia. Hoy esa denuncia ha salido del programa, y aunque la encontramos en algunos espacios privados, lo que consta en los oficiales es la convivencia cordial con la monogamia. Las alternativas éticas buscan su sitio en el espacio hegemónico y, para encontrarlo, se ven obligadas a convertir su ética en una simple opción.

La agamia se sitúa a años luz de esa equidistancia, pero se diría que lo único que ha hecho ha sido recoger el testigo que el poliamor decidió abandonar para que no estorbara en su ascenso. Y para ello utiliza una herramienta más radical que la negociación de la libertad sexual: la libertad sexual pasa a ser innegociable.


4. FIELES – LEALES A LO PACTADO – PRINCIPIOS MORALES COMUNES

Tercer punto directamente relacionado con la apropiación sexual, núcleo del gamos y muro contra el que las alternativas éticas se han dejado la cabeza.

Centrémonos esta vez en el concepto “pacto”, que no es otra cosa que “contrato”, y que consagra la idea de que las relaciones están integradas por individuos con intereses contrapuestos, es decir, por competidores en un mercado universal.

Frente al contrato, la agamia fundamenta las relaciones en el consenso, que es el resultado de la reflexión moral (o ética) común, espacio en el que los individuos descubren progresivamente la naturaleza del bien común y pasan a desearlo espontáneamente, sin pacto o contrato que supervise ese deseo.

El binomio consenso/contrato determina las posibilidades de una relación y de las relaciones en una sociedad. Cuanto más deba una relación (o una sociedad) apoyarse en el contrato más atenazada estará por el enfrentamiento de intereses. Cuanto más prevalezca el consenso mayor será su capacidad para actuar de manera coordinada en pos de los objetivos comunes.


5. CELOSXS – COMPERSIÓN – JUSTICIA

La compersión fue la tierra prometida del poliamor, porque los celos eran su infierno.

Enseguida se comprobó que “sentir compersión” era como sentir a dios, algo que se declaraba en público pero que se anhelaba en la intimidad. Lxs compersorxs eran, en realidad, pocxs, y la compersión pasó a ser “el arte de la compersión” y “el camino de la compersión”; un horizonte lejano, casi casi un espejismo. Hoy de lo que se habla es de que bueno, sí, hay que intentarlo, pero es difícil, y lo que hay que hacer en realidad es asumir que los celos serán muchos, y la gestión más, y las consecuencias, veremos…

Las alternativas éticas siguen teniendo pánico a los celos porque los celos vapulean sistemática y cruelmente a quienes las practican. La razón es que, como hemos podido comprobar en los cinco puntos anteriores, todo sigue valiendo, de hecho cada vez valen más cosas, y cuando todo vale, es decir, cuando lo mismo vale lo justo que lo injusto, el sufrimiento aumenta sin freno.

Las personas ágamas no tememos particularmente a los celos, porque los celos no son más que el síntoma de una injusticia, por nuestra parte o por parte de las personas con las que nos relacionamos, y nuestro empoderamiento moral nos permite reflexionar sobre ella, abordarla y resolverla.


6. MUY MUY ENAMORADXS PARA SIEMPRE – MUY MUY ENAMORADXS LO QUE DURE – EMOCIONES SALUDABLES

A lo que nunca va a renunciar una propuesta conservadora y neoliberal es al amor, porque el amor es la fuente de placer inmediato, imprescindible para controlar a los sujetos como trabajadorxs y consumidorxs alienadxs y no organizadxs. Si el discurso proviene, en última instancia, del mercado, su primera palabra, su primer principio, será el amor.

Que el amor es un desequilibrio emocional incapacitante tampoco ofrece mucho margen para el debate. En realidad los mitos del amor romántico son el resultado de un largo proceso de investigación en psicología social que nunca distinguió entre buen y mal amor, hasta que Coral Herrera decidió poner de nuevo el contador a cero y decir que lo malo no era el amor, sino el amor romántico, y que podíamos volver a enamorarnos sin miedo.

Nunca se debió hacer esa distinción, del mismo modo que nunca se debe distinguir entre buenas y malas drogas. La distinción es entre uso, cantidad, función y papel sociocultural. Debemos amar poco, amar con cuidado y, en última instancia, no amar, porque cualquier cosa verdaderamente buena que nos proporcione el amor podemos acabar lográndola sin él.


7. NUESTRO AMOR TODO LO PUEDE – ACEPTÉMOSLO. NO. CUIDADOS Y REPSONSABILIDAD – MATERIALISMO RELACIONAL

El materialismo relacional es la introducción en la ontología de las relaciones de un tercer elemento: estoy yo, están lxs otrxs pero, además, están las cosas (recursos, acciones, prácticas, trabajos, símbolos…). Es la idea de que relacionarse no es el encuentro entre espíritus, sino entre sujetos situados (en el mundo) que se relacionan para algo, y es la superación de la dicotomía del primer punto SOLX / COMPARTIENDO, al entender que es la relación con el mundo, con nuestro desarrollo en él y con él, lo que determina qué agrupación es adecuada para cada circunstancia.

Por expresarlo en los términos de la imagen, es dejar de distinguir entre la relación y unos recursos llamados “cuidados” que la relación debe gestionar, y es entender que relacionarse siempre es gestionar recursos; que sin la cosa, sin el mundo, solo tenemos a dos sujetos, o tres, o todxs, que se contemplan perplejxs y vacíxs.

Es, además, el elemento que nos falta para entender el porqué de las relaciones, y gracias al cuál será mucho más difícil que estas tengan porqués ocultos.


8. PORQUE YO QUIERO, NO PORQUE LO DIGA LA TV – VIVIMOS EN MATRIX – MATRIX TIENE FORMA DE CORAZÓN

Esta línea me parece particularmente irritante. No hay cosa más cuñada que intentar descubrirle Matrix al de enfrente.

Que vivimos ideológicamente alienadxs es una evidencia. Pero superar esa alienación no es un golpe de conciencia, sino un proceso siempre activo y nunca terminado. Matrix se abandona en cada aprendizaje verdadero, no mediante una desconexión traumática y reveladora, como en la peli. Por eso ponerse del otro lado de Matrix, ser quien desconecta de Matrix, es pertenecer a Matrix más que nunca.

La revelación, sin embargo, es posible, pero es siempre una revelación concreta, porque cada descubrimiento aparece con algún grado de disrupción, algún momento de cambio, algún eureka. Salir de Matrix es hacerlo innumerables veces, en cada uno de sus planos.

Y en el plano relacional Matrix se llama amor. Salir del amor también es una idea general, pero con un primer nivel de concreción que la vuelve práctica y militante. Matrix, en realidad, no significa nada, es una abstracción, es el control mismo. “Vivimos en Matrix” puede traducirse por “nos controla el control”. Es una oración sin sujeto. Cuando aportamos un sujeto, el amor, el sentido empieza a articularse y podemos pisar firme.


9. JUGAR A CASITAS – RED AFECTIVA – RED DE RECURSOS

Está bien que este punto tan divertido sea el siguiente, porque alivia la irritación producida por el anterior. ¿Recordáis el séptimo, ese en el que se reivindicaba, aunque de forma incompleta, el componente material de las relaciones a través el concepto de cuidados? Pues aquí se desanda el camino.

Lxs materialistas (criticar el materialismo, cuando no se trata de avaricia sino de reconocimiento de que el mundo está formado por materia y todo tiene, por tanto, una dimensión material, es hipocresía burguesa de libro) ahora son lxs románticxs, que quieren una vivienda. La gente ética vive de los abrazos, de la buena vibra y de los círculos de pies. Sus relaciones son “afectivas”, es decir, puramente simbólicas. Por eso se les ha llamado tantas veces a capítulo con respecto al uso del concepto “cuidados”; porque en este discurso los cuidados son simplemente afectivos y su necesidad puramente subjetiva, pero el conjunto completo de los cuidados, especialmente aquellos que consumen más recursos y generan más dependencia, quedan invisibilizados.


10. PASIÓN ETERNA – COMPAÑERXS DE VIDA – COMUNIDAD: EL MUNDO

No me parece mal que se pase de la pasión eterna al compañerismo eterno. Pero eso ya se proponía en los años 50, e incluso antes .y se llamaba “matrimonio”. Si mi objetivo es relacionarme bien, estar bien relacionado, tener satisfechas mis necesidades relacionales, ¿dónde está mi función política, mi propuesta transformadora, mi revolución?

No me relaciono bien como fin en sí mismo. Me relaciono bien porque eso es lo que me capacita para actuar como sujeto político, para mirar al mundo y contribuir a su armonía. Tanto el amor romántico como las alternativas éticas nos hablan de las relaciones desde una sola perspectiva, la del apego, la de mis necesidades. Por eso son infantiles, por eso son insuficientes y por eso son burguesas. Esa parte de las relaciones es solo la que tiene que ver con nuestra seguridad, y es ella sobre la que nos volvemos cuando nos falta. Pero nuestra mirada debería estar puesta en la exploración del mundo, hasta el punto de descubrir que nuestras relaciones son saludables porque no nos acordamos de ellas, y porque es en el mundo, y no en ellas, donde verdaderamente estamos.

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