domingo, 5 de febrero de 2012

celos. actividad I

             Piensa en todas tus amistades de tu misma orientación sexual cuyo nivel en la pirámide eróticosentimental es inferior al tuyo, es decir, aquellas que ligan menos que tú. Escoge en tu imaginación a la primera de todas, a la que consideras mejor persona y en quien más confías. Recuerda cuánto crees que le gusta tu pareja.

             Intenta ahora imaginar cuánto crees que le gustaría si, en vez de encontraros en la situación actual, los dos fueran personas solteras, no te conocieran, y tuvieran la oportunidad de tratarse extensamente.

             Si entre ambos niveles de atracción existe una diferencia considerable, procura imaginar a tu amistad actualmente instalada en el segundo, plenamente sensible al atractivo de tu pareja. Piensa en el esfuerzo que para tu amistad viene significando convencerse de que no es sensible a dicho atractivo o, al menos, convenceros a vosotros. Piensa en lo diferente que sería que se dejara llevar por el amor e intentara arrebatarte a tu pareja, aunque tuviera pocas posibilidades de lograrlo. Piensa en cuanta envidia deja de manifestarte, siendo justo que lo hiciera ya que tu amistad no puede acceder a una pareja tan deseable como la tuya. Intenta, mediante esa reflexión, desplazar tu experiencia emocional de los celos al agradecimiento. Si lo logras, intenta estabilizarlo, añadiendo esta razón a la nómina de deudas para con esta amistad.

5 comentarios:

alejandra dijo...

muy limitado a la heterosexualidad. amplía el espectro.

contraelamor dijo...

Gracias por tu crítica.
He cambiado un par de términos en la entrada para que la orientación sexual quede más indefinida. La intención del blog no es reducirse a las relaciones heterosexuales. Pero tampoco lo es tratar las orientaciones sexuales como un catálogo de posibilidades, sino abstraer la ficción cultural del género de modo que prevalezca el horizonte de la relación entre individuos.
Lógicamente, nuestro lenguaje dificulta este objetivo, pues está construido para servir a una cultura en la que la distinción de géneros es un pilar y en la que cada nueva orientación reconocida sustenta dicha división en la medida en que acepta considerarse una opción paralela, y no superadora.
Para analizar y criticar esa cultura, además, hay que remitirse al modelo de relación que ella propone, heterosexual y monógama, con respecto a la cual el resto de las orientaciones son derivaciones de infinitamente menor relevancia ideológica y peso social.
Aún no hay en el blog textos que traten de manera específica el tema del género, pero en la entrada -CONTRALOVE FLIMS presenta: homosexualidad ejemplar- encontrarás un primer posicionamiento frente él.

alejandra dijo...

ok. lo entiendo. te dejo el link de mi colectivo. un saludo.

http://bloquealternativolgtb.wordpress.com/

Juls dijo...

Estoy harta de las críticas contra el supuesto sexismo del lenguaje...
esto ya es lo que me faltaba por ver, venir a criticar la heterosexualidad de un texto.
increíble.
no tienes por qué volver ambiguos tus escritos, como todos somos iguales, seguro que todos seremos capaces de abstraernos.
O bueno, quizá todos no.

contraelamor dijo...

Ése es el problema: no todo el mundo es capaz de abstraerse. No todo el mundo está educado en la sospecha frente al lenguaje. No todo el mundo tiene una formación que le permita compensar las presiones que el lenguaje establece sobre cada género para confinarlo en su rol. Los medios por los que el lenguaje refuerza ese confinamiento, que el resto de la cultura social completa, actúan a niveles que no podemos garantizar haber descubierto. Ni el más experto lingüista feminista puede presumir del no sexismo de su lenguaje; ni el más impermeable psicólogo del lenguaje puede sentirse seguro frente a las fuerzas que dicho lenguaje, creado en una cultura machista, pone en acción para dividir el mundo entre hombres-amos y mujeres-esclavas.
Por esa razón, y porque lo mismo cabe siempre esperar que pase con cualquier otro modelo dominante, como la heterosexualidad, no podemos conformarnos con esperar, del sentido crítico de cada lector, la desactivación del carácter opresor del lenguaje.
Esto obliga a veces a cierto acartonamiento, pero es responsabilidad del que escribe recuperar la libertad expresiva mediante la colaboración en la creación de un nuevo lenguaje verdaderamente igualitario.
Por eso, sólo puedo estar de acuerdo con el comentario de alejandra, aunque agradezco mucho el tuyo.