jueves, 30 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XXX. el mayor de los tesoros es una persona que nos quiere



29 Agosto 2013, Lunes 18:29

R: Que descanses
26 Jun 2013 23:45

Á: Un beso
27 Jun 00:24

R: Anoche no te despediste
28 Jun 14:24

Á: Tú tampoco
28 Jun 14:47

R: Dijimos que no hacía falta despedirse todas las noches
28 Jun 14:49

Á: ¿Entonces?
28 Jun 15:14

R: Me extrañó. No pasa nada
28 Jun 15:18

Á: Te mando un beso
28 Jun 23:56

Á: Anoche ni siquiera me contestaste
29 Jun 11:35

R: Ya me había dormido
29 Jun 11:56

Á: ¿Y por qué no me has dicho algo esta mañana?
29 Jun 12:07

R: No pensé que hiciera falta. Sólo era un beso de buenas noches.
No empieces otra vez
29 Jun 12:26

Á: Luego dirás que hago cosas raras al contestarte
29 Jun 12:29

R: Haz lo que quieras. Tengo muchísimo trabajo
29 Jun 12:40

R: Buenas noches, mi amor
29 Jun 23:20

Á: Creo que es mejor que no nos despidamos más por las noches
29 Jun 23:25

R: Ok.
29 Jun 23:29

R: Sé que hemos decidido no despedirnos más, pero tengo muchas ganas de mandarte un beso de buenas noches. Muá! Que descanses
6 Jul 23:15

Á: Gracias.
6 Jul 23:18

Á: Avísame si no piensas escribirme más
10 Jul 17:24

R: Eres tú el que ha dejado de escribir
10 Jul 17:34

Á: Revisa el histórico
10 Jul 17:49

R: Te mandé un beso
10 Jul 18:15

Á: Te di las gracias
10 Jul 18:23

R: Me apetece verte
11 Jul 17:34

Á: A mí también
11 Jul 17:39

R: :)
11 Jul 17:46

Á: voy
11 Jul 17:42

R: ok
11 Jul 17:43

R: Buenas noches, mi amor. Un beso
11 Jul 23:24

Á: Otro para ti, princesa. Que descanses
11 Jul 23:28

Á: Buenos días, guapa
12 Jul 10:35

R: No te he podido contestar hasta ahora. Lo siento mucho. ¿Cómo estás?
12 Jul 13:24

Á: Bien.
12 Jul 13:42

R: ¿Me mandas un beso?
13 Jul 12:25

Á: Claro. Muá
13 Jul 12:55

R: Gracias. Otro para ti
13 Jul 13:04

R: ¿Saliste?
13 Jul 13:46

Á: No. ¿Tú?
13 Jul 13:52

R: Sí.
13 Jul 13:58

Á: ¿Qué tal?
13 Jul 14:06

R: Bien.
13 Jul 14:11

Á: Me alegro
13 Jul 14:17

R: :)
13 Jul 14:21

R: ¿Qué tal estás? Te mando un beso fuerte
14 Jul 17:14

Á: Bien. ¿Qué tal tú? Gracias por el beso
14 Jul 17:35

R: Bien
14 Jul 18:01

R: ¿Qué tal los preparativos?
18 Jul 21:06

Á: Bien. Son cuatro cosas
18 Jul 21:25

R: ¿Nos vamos a ver antes de que te vayas?
18 Jul 21:56

Á: Sólo son dos días
18 Jul 22:08

R: Ok.
18 Jul 22:26

Á: ¿Cómo estás? Te echo de menos
20 Jul 17:12

R: Estoy bien. Te dije que nos viéramos
20 Jul 18:26

Á: Me dijiste que si nos íbamos a ver
20 Jul 18:32

R: Es lo mismo
20 Jul 19:15

Á: ¿Te apetece que nos veamos el lunes?
20 Jul 19:25

R: Vale
20 Jul 20:10

R: ¿Estás enfadado?
23 Jul 14:12

Á: Por favor, déjame en paz.
23 Jul 14:13

R: Lo siento
23 Jul 14:17

Á: Siempre igual. Déjame tranquilo una temporada
23 Jul 14:21

R: No te enfades, por favor
23 Jul 14:31

R: Álvaro!
23 Jul 15:03

R: ¿Qué tal estás?
30 Jul 14:10

Á: Bien. Ya sabes. ¿Qué tal tú?
30 Jul 14:53

R: Bien. Te echo de menos. Lo siento mucho
30 Jul 14:55

Á: Bueno. Ya está. No pasa nada
30 Jul 14:55

R:¿Te gustaría que nos viéramos?
30 Jul 14:59

Á: Claro. Mucho
30 Jul 15:00

R: :)
30 Jul 15:01

Á: Buenos días, preciosa. ¿Cómo estás?
31 Jul 11:24

R: Hola guapo. Muy bien. ¿Qué tal estás tú?
31 Jul 11:44

Á: Bien.
31 Jul 12:12

Á: Anoche fue genial
31 Jul 12:18

R: Como en nuestros mejores momentos
31 Jul 12:24

Á: No te pongas melancólica
31 Jul 12:26

R: No, tranquilo
31 Jul 12:27

R: Buenas noches. Te mando un beso fuerte
31 Jul 23:12

Á: Otro para ti. Que descanses
31 Jul 23:23

Á: Hola guapa. ¿Qué tal tienes el día? ¿Te apetece que nos veamos?
1 Ago 16:17

R: Tengo que hacer la maleta y preparar todo. Salgo mañana
1 Ago 16:32
Á: No sabía que te fueras tan pronto
1 Ago 16:38

R: Te lo dije
1 Ago 16: 40

Á: Pues no me acordaba
1 Ago 16: 41

Á: ¿No se puede retrasar?
1 Ago 17:03

R: Mañana es el cumpleaños de mi padre. Lo celebra toda la familia. Vienen mis tíos del pueblo de al lado
1 Ago 17:09

Á: Joder, qué rabia
1 Ago 17:14

R: Ya. Te echaré de menos
1 Ago 17:19

Á: Bueno, tendrás la fiesta
1 Ago 17:26

R: Buenas noches, te mando un beso
1 Ago 22:35

Á: ¿Vas a tener cobertura en el pueblo?
1 Ago 22:39

R: No mucha, ya lo sabes
1 Ago 22:48

Á: No nos podremos despedir por las noches, ¿no?
1 Ago 23:01

R: Supongo que no
1 Ago 23:13

Á: Ya.
1 Ago 23:20

R: Guapo, ¿cómo estás? Te mando un beso
4 Ago 17:04

Á: Cuánto tiempo sin saber de ti
4 Ago 18:16

R: No tenía cobertura
4 Ago 18:36

Á: En los tres días?
4 Ago 19:00

R: Es muy complicado
5 Ago 16:59

Á: Por qué no me contestarte ayer?
5 Ago 17:24

R: Álvaro, aquí apenas hay cobertura
5 Ago 17:50

Á: Te echo de menos.
5 Ago 20:12

R: Yo a ti también
5 Ago 20:18

Á: Podías haberme invitado
5 Ago 20:45

R: No pensé que quisieras venir
7 Ago 13:21

Á: No entiendo tu mensaje
7 Ago 14:50

R: No te invité porque no pensé que quisieras venir
7 Ago 15:21

Á: Ah, lo del otro día. Ya lo había olvidado. Yo creo que es mejor que no nos mandemos nada más hasta que no vuelvas. Así no hay manera de entenderse
7 Ago 17:38

R: Puedo intentar llamarte por teléfono si subimos a comprar con el coche
7 Ago 18:03

Á: No te preocupes
7 Ago 18:23

R: ¿Qué tal, Álvaro? ¿Cómo va todo?
16 Ago 14:25

Á: Hola. Bien. ¿Qué tal tu?
16 Ago 15:12

R: Bien. Ya estoy aquí
16 Ago 15:41
Á: Ah, genial, ¿no? ¿Qué tal te ha ido?
16 Ago 15:50

R: Bien
16 Ago 15:55

R: Te he echado de menos
16 Ago 16:22

Á: Yo a ti también
16 Ago 16:40

R: ¿Quieres que nos veamos?
16 Ago 16:48

Á: Me encantaría
16 Ago 17:00

R: ¿Vienes?
16 Ago 17:05

Á: ok
16 Ago

R: Pensé que tenías más ganas de verme.
16 Ago 23:41

Á: Tenía muchas ganas. Me ha pillado fatal
16 Ago 23:50

R: Sabias que volvía hoy. Es raro. Parecía que nos habíamos despedido con muchas ganas de encontrarnos otra vez
16 Ago 23:54

Á: No flipes que no sabía nada
17 Ago 00:01

R: No me hables así
17 Ago 00:04

Á: Es verdad que tenía muchas ganas. ¿Nos vemos mañana?
17 Ago 00:24

R: Ven ahora
17 Ago 00:28

Á: Voy.
17 Ago 00:31

R: Álvaro
18 Ago 16:33

Á: ¿Qué?
18 Ago 17:05

R: ¿Sigues enfadado?
18 Ago 17:19

Á: Parece que sí.
18 Ago 18:00

R: No me hables así.
18 Ago 18:06

Á: Joder.
18 Ago 18:42

R: Álvaro
19 Ago 15:39

Á: ¿Qué?
19 Ago 16:04

R: ¿Hablamos?
19 Ago 16:16

Á: ¿De qué?
19 Ago 16:36

R: Joder, Álvaro
19 Ago 17:15

Á: Hola
22 Ago 18:14

R: ¿Qué tal?
22 Ago 19:35

A: Bien. Con ganas de olvidar tonterías.
22 Ago 19: 43

R: :)
22 Ago 19:53

Á: :) ¿Nos vemos?
22 Ago 20:12

R: Ok. ¿Te apetece un café?
22 Ago 20:21

Á: Mejor cenar juntos
22 Ago 20:24

R: Vale
22 Ago 20:26

Á: Ahora dentro de dos días me preguntas si estoy enfadado.
23 Ago 22:45

R: Ya veo que lo estás
23 Ago 22:55

Á: Pues sí. Otra vez
23 Ago 23:01

R: ¿Puedo hacer algo?
24 Ago 23:04

Á: Dejarme en paz.
24 Ago 23:07

R: Me parece que no es para tanto
24 Ago 23:33

Á: No me apetece discutir
24 Ago 23:35

R: ¿Dentro de tres días vas a venir con que me echas de menos?
24 Ago 23: 53

Á: No tengo ni idea. ¿Y si te echo de menos?
25 Ago 00:07

R: Pues que no me puedes tratar así
25 Ago 00:11

Á: No me puedo enfadar, ¿no? Aunque me toques los güevos todo el rato
25 Ago 00:31

R: ¡Álvaro! ¡Por favor!
25 Ago 00:34

Á: Si no te gusta como hablo, no me mandes mensajes. Y sí, te echo de menos
25 Ago 00: 36

R: Pues vamos a vernos
25 Ago 01:15

Á: ¿Me vas a tocar los güevos?
25 Ago 01:25

Á: ¿No me vas a contestar?
26 Ago 11:59

R: Eres un ordinario. No me gusta que me falten al respeto
26 Ago 12:27

Á: Podías llevar la dignidad al resto de las cosas
26 Ago 13:01

R: No quiero que me insultes
26 Ago 13:29

Á: No quiero que me jodas
26 Ago 13:31

R: ¿Ya no tienes ganas de verme?
27 Ago 16:26

Á: Muchísimas
27 Ago 17:34

R: ¿Entonces?
27 Ago 17:45

R: Hola Álvaro. Guapo. ¿Cómo estás? ¿Te apetece que nos veamos?
28 Ago 12:15

Á: Muchísimo. ¿Me vas a tocar los güevos?
28 Ago 12:39

R: No.
29 Ago 16:56

Á: Entonces me parece bien.
29 Ago 17:15

R: ¿Por qué me hablas así?
29 Ago 18:24

Á: Ya vas a tocármelos otra vez, ¿no? Ale, bonita. Vete a la mierda.

miércoles, 29 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XXIX. si quieres que las cosas cambien, empieza por ti



             21 Julio 2013, Domngo 02:14

             Álvaro es una máquina; un superhombre. No sólo tiene un absoluto dominio sobre su potentísimo chorro de orina. Además, fuera del baño, junto a la barra, una chica se entretiene terminando de emborracharse mientras espera a que vuelva para, seguramente, besarle. No la conoce de nada, de casi nada, pero eso no ha sido una barrera para Álvaro, que vino a este viaje con el decidido propósito de ligar y no ha necesitado más que un par de noches para lograrlo a un nivel, además, muy apetecible. Es la confirmación de que las mujeres han dejado de ser un problema para él. Queda claro, queda asentado para siempre, que de ahora en adelante podrá conseguir alguna cuando le apetezca o lo necesite. Está entrando en otra fase de su vida. Es por fin un hombre de verdad, y se verá obligado a enfrentarse a problemas de hombre; pero seducir no puede ser uno de ellos. Seducir es un placer, una capacidad de la que disfrutar en adelante. Es, por fin, lo que siempre debió ser: el ocio, la dosis de gozo con la que ilusionarse en cada lucha cotidiana, la sal de la vida.
             Sale del baño y se abre paso hasta la barra empujándose entre los borrachos. Si su memoria fisiognómica no le engaña, la chica está ahora acompañada. Ni lo esperaba ni le preocupa. Esperará un momento a que termine la conversación y vuelva a caer en su campo magnético, poderoso hasta lo irresistible gracias a la conjunción del planeta JB con la galaxia Valencia. Da un trago a su copa. Dos, tres… La primera vez que se plantea que ella haya cambiado de opción siente un pequeño mareo, como de mal vino. Se fija en él y se da cuenta de que sonríe confiado, y ella no lo mira peor que miraba a Álvaro hace veinte minutos. No debería haberse ido a mear. ¿Quién le manda? Primero hay que asegurarse. Se ha comportado como si fuera invencible, como si su vida le hubiera demostrado que no hay que hacer ningún esfuerzo para triunfar, que no hay que luchar a cada minuto por conseguir éxitos minúsculos, casi despreciables, casi repugnantes. La mira a ella y siente arder el deseo, azuzado por la frustración. Podía estar besándola ya, podía estar rozando sus labios, oliendo su cuello, apretando su culo. Sólo tiene la copa. El alcohol una vez más para sumergirse en él y alcanzar un estado a cada minuto más desesperado y más impotente. El alcohol de nuevo, en vez del éxito. El alcohol vacío con el que celebrar nada. Y la ira.
             -Estás muy pensativo.
             Es ella, a su lado. La mira sin terminar de creerse que esté con él, cerca, como antes, dispuesta a seguir el coqueteo hasta el previsible final de cama. Ahí resurgen sus labios, y su cuello, y su culo, al alcance de la mano, como los quiso hace unos instantes. Sus labios vulgares, su cuello sin encanto, su culo intrascendente… el valor de su cuerpo explicando por qué se le hace accesible a él, a Álvaro, cuyo estado natural es borracho en la barra odiando la soledad.
             -¿Ha pasado de ti?-, le pregunta.
             -Es un amigo-, contesta ella.
             “Un amigo”. Es como no decir nada. ¿Es mejor o peor que yo? ¿Te ha dejado o le has dejado tú? ¿Quién de los tres representa el papel de despojo?
             Esta chica es claramente peor que Raquel, a quien nunca lograría ligarse aquí, pero está seguro de que puede servirle, al menos, para alimentar la ilusión de triunfo durante unos minutos. Tal vez lo suficiente como para llegar a correrse.

martes, 28 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XVIII. no hay fuerza comparable al tiempo


9 junio 2013, Domngo 16:27


-No te preocupes, hija, que estamos bien. Esto es normal. Ahora no le hablo yo, otros días no me habla él. No tiene importancia. Si nos tuviéramos que parar en eso… A nosotros nos da igual. Aunque lo veas hecho un lástimas por los rincones, son cosas que hace para llamarme la atención. Para que lo perdone. Y ya ves tú... Yo ya casi ni me acuerdo de por qué me he enfadado. Pero mira, así estamos un tiempo a nuestro aire, y luego nos hace ilusión reconciliarnos. No hay más, ya lo estás viendo. Lo del primer mes es lo del primer mes. Eso es una tontería. Luego hay que tragar mucho. Y hay un montón de canalladas, y muchas cosas que no se olvidan. Es difícil aprender a vivir con ellas, pero con el tiempo te acostumbras.
-Mamá, suena triste.
-¡No! ¡Qué va, hija! ¡Si tu padre y yo nos queremos mucho! Vamos, para mí menos mal que está él, si no imagínate lo sola que me vería. Me da mucha vida saber que anda por ahí, a sus asuntos. ¿Qué iba a hacer yo si no? ¿Buscarme a alguien a estas alturas, en las discotecas de viejos? Pero no pienses en nosotros. Acuérdate de los abuelos. ¿Recuerdas cómo miraba el abuelo a la abuela?
-Sí, siempre estaba preguntando por ella.
-¡Hombre! No era capaz de dar un paso sin la señora Paulina. Y se le llenaban los ojos de lágrimas cuando se lo decíamos. ¡Tú fíjate qué bonito! Es muy duro todo, pero al final tienes tu recompensa. Yo a veces voy caminando del brazo de tu padre y me viene a la cabeza la cantidad de cosas que hemos pasado juntos y pienso: “Madre mía, este hombre… ¡Y seguimos aquí!” Y me siento bien. Al final el amor es eso, hija, nada más.
-Supongo…
-Bueno, pero no estés triste, hija, que eres muy joven todavía. Por la fuerza tampoco tiene que ser.

lunes, 27 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XXVII. gestión responsable del crédito



23 Mayo 2013, Lunes 18:35

             Álvaro y Raquel acaban de terminar de follar.
             Los dos se han corrido satisfactoriamente, abrazados, como a ellos les gusta. Primero ella, después él, luego ella de nuevo con un poco de ayuda, y después han quedado juntos aún un rato. Sus cuerpos han aprendido esta pauta, la expectativa del placer fácilmente accesible los predispone al entendimiento siempre que no se interponga un obstáculo perturbador. Saben que antes no era tan fácil, y saben que no lo sería con otra persona. Es la ventaja que les proporciona la duración de su vínculo. Un fruto de su amor que pueden recoger en su renacida madurez cada dos o tres días. Su sabor a placer cultivado les ha hecho olvidar  el imprevisible, agrio, excitante y ponzoñoso sexo de sus primeras veces. Recuerdan que, en algún momento, aquél fue llamado bueno, que llegó a considerarse inolvidable y entienden que éste, bueno o inolvidable también, debe de ser el mismo. La idea de que están empezando algo nuevo contribuye a ocultar la contradicción.
-No he disfrutado con nadie tanto como contigo.
-¿Eso es verdad?
-Te lo prometo.
-Yo tampoco.
-¡Qué bien nos entendemos en la cama!
-¡Qué bien nos entendemos en todo!
-Somos tontos.
-Es verdad
-Pero ya no lo vamos a ser más.
-No. Ahora estamos preparados. Tenemos un plan, ¿verdad?
-Claro. Cuando nos ponemos lo resolvemos todo.
-Podemos con todo.
-Quiero estar mucho tiempo junto a ti. Que hagamos muchas cosas juntos.
-¡Mi amor…!
-¿Qué vamos a hacer hoy?
-Nada. Estar así. Abrazados. Sin separarnos absolutamente para nada.

historia de amor: desglose por indicadores. XVIII. no hay fuerza comparable al tiempo