domingo, 26 de agosto de 2012

historia de amor: desglose por indicadores. XXVI. ¡rescate!



19 Mayo 2013, Domingo 13:47

Regla 1:
             Lo normal es verse dos veces por semana, una el fin de semana, más larga, y otra en día de diario. No hace falta cumplirlo a rajatabla, pero si se produce defecto o exceso, hay que procurar compensarlo.

Regla 2:
             Los celos sólo estarán justificados cuando se descubra algo verdaderamente sospechoso. Las tonterías son siempre responsabilidad de la inseguridad del celoso.

Regla 3:
             Todos los conflictos tienen que poder resolverse por otro medio que no sea la pelea. Si uno pierde los nervios, el otro no debe perderlos a su vez, sino que ignorará al enfadado y esperará a que se calme.

Nota 1:
             No valdrá verse de mala gana o esperar siempre a que el otro lo proponga. Hay que alternar en la toma de la iniciativa. La Regla nº 1 no debe servir de excusa para presionar a quien en algún momento determinado esté atravesando por un periodo de gran indisponibilidad. Ésta se considerará causa de fuerza mayor, y la Regla deberá subordinarse a ella cuando dicha fuerza amenace con consecuencias más graves que el quebrantamiento de la regla (problemas de trabajo, salud de familiares, etc). Los problemas psicológicos, en principio, no son causa de fuerza mayor.

Nota 2:
             Con respecto a las personas que ya nos han generado algún tipo de celos hay que ser un poco más paciente, sin olvidar nunca que la responsabilidad sigue siendo del celoso. Lo normal será que aún se produzcan algunos reproches relacionados con estas personas, que el otro deberá entender como restos en proceso de adaptación a la Regla nº 2. Los reproches nuevos relacionados con esas personas sí serán considerados quebrantamientos de la Regla. Si el reproche fuera exactamente el mismo y se cambiara la persona también se consideraría quebrantamiento. Para distinguir qué cosas son causas legítimas de celos se establecen como barrera los hechos que han resultado más conflictivos hasta ahora, y que se consideran en el límite justo de la causa legítima y no legítima.

Comentario:
             Las discusiones que se produzcan como consecuencia del inclumplimiento de las reglas deberán resolverse siempre en contra del infractor, sin que se puedan buscar justificaciones, por válidas que parezcan. Si las reglas no funcionan bien deberán ser cambiadas en el momento que se decida para ello, pero no improvisar variaciones que puedan ser esgrimidas durante el conflicto. Enfadarse por tener que cumplir las reglas constituye una doble falta y, como tal, podría incluso llegar a justificar enfado por la otra parte. Si, por causa mía, sólo hemos quedado una vez durante la semana, y yo me resisto a quedar tres veces la semana siguiente, es posible que el otro me lo reproche. Si me enfado por su reproche, el otro puede llegar a enfadarse también, pero, en su caso, justificadamente. Yo no podré alegar que el otro se ha saltado una regla y yo dos y que, por tanto, merece la mitad del castigo que yo merezco, o yo sólo el doble. Esta excepción no se aplica a las otras reglas. En el caso descrito, el que sólo ha infringido una no podrá, por ejemplo, ponerse celoso para compensar. Si se pusiera celoso coincidiendo en el tiempo con la descompensación expuesta se considerará que, en vez de conciliar, está buscando compensación, como antes del establecimiento de las reglas, y su falta será considerada también doble.
             Aunque haya que ignorar a quien se enfade, esto no significa que enfadarse sea aceptable y, menos, que siempre se enfade el mismo. Abusar de la paciencia del otro ante los enfados será considerado también falta doble.
             Si quien ha quebrantado alguna o varias Reglas persistiera en no asumir su culpa o no enmendar su comportamiento, el otro esperará y conservará su posición de razón sea cual sea el tiempo necesario.

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